Opinión

Prolongar o repensar el federalismo mexicano

 

Por Luis Cuauhtémoc Palestina Flores[1]

 

Más allá de las motivaciones político-electorales (por el contexto en el que se dio: en plena precampaña), la denuncia del Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, sobre el desvío de recursos del erario de ese Estado por su antecesor, César Duarte, para las campañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y de la consigna del Gobierno Federal consistente en recortar y dilatar la entrega de presupuesto para Chihuahua a partir de las investigaciones realizadas por la fiscalía de esa entidad y del reclamo de que el ex Gobernador Duarte y sus cómplices sean sometidos al tamiz de la justicia por los delitos cometidos.

 

La “caravana por la dignidad”, ha vuelto a poner el dedo sobre la llaga en torno al uso faccioso del dinero por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El mecanismo institucional que hace posible esto, es el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, diseñado y puesto en marcha en los años ochenta del siglo pasado, pues ha ocasionado que las entidades federativas y los municipios subsistan con las participaciones federales, pero ello también ha sido una espada de doble filo porque en la práctica funciona como un poderoso instrumento de presión política y de dominio tanto por la SHCP, como por las Secretarías de Finanzas estatales.

 

Es impostergable voltear la mirada a los gobiernos locales como ejes de cohesión social, generadores de comunidad y articuladores de la nación, pero el actual esquema federal, que en realidad funciona como un férreo centralismo, impide no sólo hacer realidad los principios jurídicos, políticos y administrativos de ese modelo de organización del poder, también socaba la democracia deliberativa, e impide la transparencia y la rendición de cuentas, la toma de decisiones horizontales y la resolución de los problemas cotidianos.

 

La actual clase política y gobernante, sin lugar a dudas apuesta a prolongar el centralismo imperante mediante el disfraz de federalismo. La cerrazón, de seguir esta perspectiva política y económica, permitiría asfixiar a las entidades federativas y a los municipios, reduciéndolos, en algunos casos, a meros administradores de servicios.

 

Nosotros, los ciudadanos, en cambio, debemos repensar el federalismo mexicano. Una reforma legal deseable en este sentido, sería aquella que reconstruya, por un lado, la relación entre gobierno y ciudadanos por ser los más cercanos a las exigencias y necesidades de la gente; y por el otro, fortalecer a las entidades federativas y a los municipios para que retomen su función política y económica de intermediarios entre la ciudadanía y la administración pública, lo que implica dotarlos de recursos necesarios para cumplir a cabalidad sus obligaciones, ya que estos niveles de gobierno son los más cercanos a las exigencias y necesidades de la gente.

[1] Contacto: [email protected]

Luis Cuauhtémoc Palestina Flores

Luis Cuauhtémoc Palestina Flores

Ha sido asesor legislativo del coordinador del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo en la LXI Legislatura del Senado de la República, Coordinador de asesores de la Vicecoordinación del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano en la LXII Legislatura en la Cámara de Diputados, asesor del Coordinador del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la LVIII Legislatura del Estado de México; coordinador de asesores de la Consejería del Poder Legislativo de Movimiento Ciudadano en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Asesor de las Comisiones de Defensa Nacional y de Marina en la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión.