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Por Danner González

@dannerglez 

Diario de la psicosis II.

25 de abril de 2009

Ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven…

-José Saramago.

Para demostrarnos que nuestras peores pesadillas pueden hacerse realidad existe la literatura. Escribimos para exorcizar nuestros temores, pero al hacerlo también estamos conjurándolos. He hojeado Ensayo sobre la ceguera como quien no quiere la cosa y me ha saltado del texto la existencia de la agnosia, ceguera psíquica o incapacidad de recordar lo que se ve. (La existencia de la palabra en la película Blindness, basada en este libro, explica que Gael García -actor de la misma- la citara hace poco en un texto que Fay nos hizo llegar subrayado) Es esta la palabra que nos define como nación. Simplemente no nos reconocemos, lo mismo da si se trata de la violencia y el narcotráfico, de la crisis económica o de la influenza que se cierne sobre la ciudad con cifras oficiales que sospecho, son como siempre bastante menores a las verdaderas.

Es temprano aún para saber lo que viene. Mientras tanto el país entero documenta su optimismo de muy diversas maneras. He salido a la calle y he escuchado afirmar que todo esto es cosa de Obama que tras su venida ordenó el lanzamiento de armas biológicas sobre nuestra ciudad. Mi vecino el enfermero convocó anoche a “junta urgente, tema problemas de salud” según rezaba el cartel en las paredes. La magna disertación versó sobre medidas preventivas y profilaxis, llamados de asepsia y en el momento cumbre explicó: “Se trata de un virus anaerobio, lo que quiere decir que está en el ambiente”.

Las calles lucen considerablemente vacías, los cubrebocas se venden a montones, Google reporta un alto índice de búsqueda de las palabras influenza y virus en sus motores de exploración, está visto que López-Dóriga no es tan teacher como dice porque anoche la obró continuamente diciendo “influencia”, el Metro luce semivacío y yo voy como Charly de la cama al living, leo, veo tele, escucho que se aislará a los contagiados, conecto el Xbox y juego, escribo un poco, dormito a ratos, me pongo exótico y me cebo un mate que en nada se parece a aquellos impecables que cebaba Gekrepten, dialogo conmigo mismo y pienso que nos haría bien una cuarentena de una vez por todas para solaz matalotaje del alma. La ciudad aún está aquí.

Diario de la psicosis III

Domingo 26 de abril de 2009

Pero va a venir a esta puta ciudad alguien peor que yo y peor que el asesino. 

¿Oyes sus pasos que se acercan? ¿Oyes sus pasos? 

-Roberto Bolaño, 2666.

Debe ser un síntoma de la influenza, quiero ir a ver el show de Lagrimita y Costel antes de morir, supongo que el encierro hace que me esté aplaquetando, síndrome de los blogueros cursis mexicanos, pero no, digamos solo por justificar que se trata de un afán más bien sociológico. Las calles lucen hoy más vacías que ayer y que cualquier domingo. No me siento el protagonista de I am legend ni escucho Three little birds por la mañana, no al menos todavía. Las noches transcurren pasmosamente en silencio, los bares están cerrados, leo en Los bisquets de Obregón el decreto del gobierno de la ciudad que ordena el cierre de los restaurantes a las seis de la tarde, los cines y los bares, lounges y otros lugares de recreación deberán permanecer cerrados hasta nuevo aviso. Voy al Starbucks más cercano para conectarme y escribir esto pero solo venden café para llevar “hasta nuevo aviso”, así que debo escribirlo en tiempo real sobre el Iphone pues me he prometido llevar el día a día de la epidemia hasta que esto acabe o por lo menos se controle. Hay muchos establecimientos cerrados.

No sabemos cual será el perjuicio económico, declara el Secretario de Hacienda, pero aprovechando el viaje ya nos endeudamos con el Banco Mundial por 205 millones de dólares, 25 para necesidades inmediatas y el resto “para fortalecer la capacidad operativa e institucional de México” (una vez mas sin autorización del Congreso). Apenas la semana pasada se le concedió a nuestro país la disposición (léase deuda) de una línea de crédito swap por 30 mil mdd de la Reserva Federal. Es raro, anoche mismo la Secretaria de Hacienda declaró que había 6 mil millones para enfrentar la contingencia, que estábamos preparados. De lo anterior se colige que o no los hay o se trata, insisto, de un problema de dimensiones que nos han estado ocultando. 14 mil infectados ya, me dicen extraoficialmente.

Se trata de “una enfermedad seria” dice Felipe Calderón. Y yo pregunto ¿acaso hay enfermedades de broma? Si es una patología menor o mayor no nos lo han dicho, pero lo cierto es que las medidas tomadas por el Ejecutivo Federal parecen resueltas a palos de ciego o, y esto es lo relevante, con toda la intencionalidad de los gobiernos oportunistas en tiempos difíciles. ¿De qué modo se explica si no uno de los puntos del decreto presidencial que establece que podrán ingresar a casas habitación para combatir la epidemia? ¿no sería necesario para ello la suspensión de las garantías constitucionales sobre el territorio nacional? Mas valdría que nos estuviéramos equivocando con solo sugerirlo. Una de las características de los estados represores es desplegar su fuerza ante una situación de excepción como esta.

Mientras tanto, la gente responde de maravilla al llamado, estornudan sobre el ángulo interno del codo, se lavan las manos a menudo y evitan el contacto físico, salvo aquellos que acuden a misa contra toda indicación de la jerarquía católica y Marcelo Ebrard que se sube al tren ligero con su secretario de salud pero sin cubrebocas, los demás lo usan como si les fuera la vida en ello, aunque yo no creo que lo sea en realidad. (Por cierto, ¿han visto la cara de médico balín del secretario de salud? Yo no me curaría con él ni un resfriado simple.) Creo que ya me perdí, no es fácil escribir sobre el teclado de un teléfono, en fin seguiremos mañana. Descansen en paz.

Ah, se me olvidaba, me niego a ir a trabajar mañana y menos aún el martes, esos señores son muy “influenciables”.

Danner González

Especialista en comunicación y marketing político. Ha realizado estudios de Derecho en la Universidad Veracruzana; de Literatura en la UNAM; de Historia Económica de México con el Banco de México y el ITAM, y de Estrategia y Comunicación Político-Electoral con la Universidad de Georgetown, The Government Affairs Institute. Máster en Comunicación y Marketing Político con la Universidad de Alcalá y el Centro de Estudios en Comunicación Política de Madrid, España, además del Diplomado en Seguridad y Defensa Nacional con el Colegio de Defensa de la SEDENA y el Senado de la República. Ha sido Diputado Federal a la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, Vicecoordinador de su Grupo Parlamentario y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Entre 2009 y 2010 fue becario de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores en Córdoba, España. Sus ensayos, artículos y relatos, han sido publicados en revistas y periódicos nacionales e internacionales. Es Presidente fundador de Tempo, Política Constante.