Por Salvador López Santiago

@sls1103

En las últimas décadas y particularmente, en los últimos años, con la revolución acelerada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en todo el mundo la forma de comunicar ha evolucionado considerablemente. Entonces, si la manera de interactuar con otras personas, con las autoridades, con instituciones o con organizaciones se ha transformado radicalmente, lo natural es que la construcción y emisión de los mensajes que se expresan estén en armonía con dicho panorama.  

Aunque la buena comunicación resulta esencial en diversos ámbitos, como el sector empresarial, educativo, institucional o intrapersonal, el presente artículo se enfoca al diseño y expresión del discurso en lo político. En este sentido, el primer aspecto a destacar es que la habilidad para comunicar es un elemento clave para el éxito en el ámbito político, en el cual son múltiples los factores a considerar, pero quizá, uno de los más evidentes tiene que ver con la velocidad con la que fluye la información y la facilidad para compartir contenidos en las redes sociales. 

Prácticamente amanecemos y terminamos el día con las redes sociales. Esto no es una afirmación temeraria, de acuerdo con la Asociación de Internet Mx., en México hay 82.7 millones de usuarios de internet, cifra que representa el 71 por ciento de incursión entre la población de personas mayores a 6 años. De este universo, el 82 por ciento usa internet para acceder a las redes sociales. En promedio, los mexicanos estamos conectados 8 horas 20 minutos diariamente.

En este orden de ideas, lo primero que deben tener en cuenta quienes están bajo el constante escrutinio de la sociedad gobernantes, legisladores, funcionarios públicos, etc.–, así como aquellas personas que aspiren a contender por un cargo de elección popular en el proceso electoral 2020-2021, es que la naturalidad y la comodidad al comunicar que logren transmitir es crucial. Es importante lo que se dice, pero  también el cómo se dice. Así, toman relevancia cuestiones como la postura que se tiene, el manejo de la respiración, la seguridad con la que se expone, la habilidad para mantener la atención y hasta los gestos (investigaciones han revelado que los 80 músculos del rostro pueden formar más de 7 mil expresiones faciales, por poner un ejemplo).  

En la obra <<Tú eres el mensaje>> (Jon Kraushar | Roger Ailes), se expone que cuando te comunicas con alguien, no sólo las palabras que escoges para enviar al otro constituyen el mensaje. También estás enviando señales sobre el tipo de persona que eres: con tus ojos, tu expresión facial, el movimiento de tu cuerpo, el tono, el volumen y la intensidad de tu voz, tu compromiso con el mensaje, tu sentido del humor, y muchos otros factores

Por otro lado, también se enuncian algunos de los errores más comunes al comunicar, entre los que destacan: la falta de claridad y dirección del discurso; rigidez o inexpresión en el uso del cuerpo; enfocarse en elementos técnicos, olvidando involucrar emocionalmente a la audiencia; incomodidad del orador por temor al fracaso; falta de humor; y uso empobrecido del contacto visual y la expresión facial. 

De esta manera, queda claro que para alcanzar el éxito en la comunicación política no hay espacio para la improvisación. A partir de las características de cada persona y de las metas que tengan planteadas, se debe construir un discurso que produzca empatía con la audiencia a la que se dirijan los mensajes y resalte las virtudes de quien habla, pero sobre todo, es fundamental que el orador se perciba cómodo y seguro.    

Salvador López Santiago

Salvador López Santiago

Es Licenciado en Derecho, con estudios de Maestría en Derecho Parlamentario y actualmente cursa la Maestría en Ciencia Política. Fue Consejero Electoral Distrital en el Instituto Federal Electoral (IFE) y en el Instituto Nacional Electoral (INE) durante los Procesos Electorales Federales 2011-2012 y 2014-2015, respectivamente. Asimismo, se ha desempeñado como asesor legislativo en el Senado de la República de octubre de 2012 a la fecha, en la LXII, LXIII y la LXIV Legislatura que inició en septiembre de 2018. Desde enero de 2020 es director editorial en Tempo, Política Constante.