Por Pamela Robles

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¿Sabían que hay personas que se ofenden si les decimos que son humildes? Probablemente estas personas no han leído la frase del gran profeta Salomón que dice: “Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría.” 

La palabra humildad tiene muchos significados. La misma Real Academia de Lengua Española la define como “bajeza de nacimiento, sumisión y rendimiento”, supongo que a través del tiempo la humanidad le ha dado este significado; sin embargo, el significado más importante de esta palabra y donde coinciden muchos autores es: “virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”.

Lo que debemos de subrayar es que la humildad es una virtud, es decir algo bueno que podemos desarrollar, no algo que nos marca de manera negativa. 

La psicología moderna ha comenzado a estudiar la humildad, como una forma de lograr mejorías en la estabilidad emocional de los individuos. La revista Current Directions in Psychological Science publicó un análisis de la humildad como un rasgo humano “que alguna vez fue caracterizado por una capacidad de reconocer con precisión las propias limitaciones y capacidad, una postura interpersonal que está orientada hacia el otro y no hacia uno mismo”.

Este estudio nos invita a conocer nuestras limitaciones y capacidades, aceptarlas. Es decir, que estemos de acuerdo en que no podemos hacer todo, pero que alguien más nos puede ayudar. Y también tenemos capacidades para realizar algunas actividades, pero ¡ojo! Esto no nos hace más que otros, nos da la oportunidad de enseñar y de servir.

Elizabeth Krumrei Mancusoi de la Universidad Pepperdine realizó un estudio acerca de los conocimientos, afiliaciones políticas y la humildad intelectual. Descubrió que “este tipo de humildad no estaba relacionado con el coeficiente intelectual ni la afiliación política, sino que estaba bastante relacionado con la curiosidad, la reflexión y la apertura de mente”. 

¡Qué falta de humildad intelectual tenemos aquí en México! ¿No creen? Cuántas amistades o lazos familiares se han destruido por no tener apertura de mente y humildad intelectual entre chairos y fifis.

En el libro “Las colinas esmeraldas del corazón”, Fethullah Gulen intelectual turco, define “tawadu” (humildad en árabe) como lo opuesto a la arrogancia, el orgullo y la soberbia, y el profeta musulmán Muhammad, afirma que “Al que es humilde, Dios lo enaltece; al que es soberbio, Dios le humilla”.

Sea cual sea nuestra religión o creencia espiritual, la humildad está muy ligada a este entendimiento que tenemos de un Poder Superior o de esta búsqueda de la paz espiritual que algunos hemos emprendido. Y también a la eliminación de algunos defectos de carácter como la soberbia. Porque la humildad no es solo una cualidad, sino también un comportamiento.

Así que practiquemos la humildad:

  • Descubriendo nuestras habilidades y nuestras debilidades, así como aceptando sin juzgar las de los demás.
  • Aceptando nuestros errores y aprendiendo el poder del perdón, no por otros sino por nosotros. 
  • Valorando nuestras limitaciones, sabiendo que no nos hace menos, pero sí, más realistas en nuestra toma de decisiones futuras.
  • Reconociendo que no todos somos iguales, ni nuestras circunstancias, ni nuestros talentos y limitaciones, pero todos valemos mucho, solo por el hecho de ser seres vivos.
  • Aplaudiendo las virtudes de los demás con sinceridad.

Y recordemos que la humildad es una actitud que podemos aprender si nuestra finalidad es vivir mejor y ser felices, solo necesitamos ser francos, sinceros y estar dispuestos a obtener este conocimiento.

Así que la próxima vez que nos insulten diciendo que somos humildes, demos gracias por enaltecer nuestra sabiduría de la vida.

Pamela Robles

Pamela Robles

Es diseñadora gráfica y mercadóloga. Trabajó en reconocidas agencias de publicidad como directora de arte, fue gerente del periódico Imagen en el estado de Veracruz y profesora de Marketing a nivel licenciatura. Consciente de sus emociones y en continua búsqueda de la felicidad.