Por Raymundo Moreno Ibáñez

@Ray_More_CNC

“No podemos juzgar la grandeza de nuestro pasado por la mediocridad de nuestro presente”. –Diego Valadés.

El próximo 16 de septiembre celebraremos un aniversario más del inicio del movimiento de independencia de México. Desafortunadamente, las condiciones en las que llegamos están lejos de ofrecer motivos de festejo. La fortaleza y la grandeza que tenemos como nación es incuestionable, pero la falta de rumbo en el gobierno y la presencia de discursos maniqueos que dividen y confrontan, también son evidentes. En dos años de gobierno de la 4T, diariamente se culpa al pasado de todo lo malo mientras se evaden responsabilidades y, peor aún, se distrae la atención de los asuntos trascendentes con acciones mediáticas que en nada abonan a la solución de las grandes preocupaciones de la población.

Desde luego que se deben mantener vivas las hazañas logradas por los héroes y heroínas que nos dieron patria y libertad, pero al hacerlo, no debemos dejar de lado lo que acontece en la actualidad. Es curioso el doble discurso que maneja el presidente, porque al mismo tiempo que alude a los principios de personajes ilustres como Benito Juárez, Josefa Ortiz de Domínguez, Felipe Ángeles, Ponciano Arriaga, entre otros, enarbola acciones totalmente opuestas a lo que supone un gobierno que emane del pueblo. Un día sí y otro también, sale a decir que, por el bien de México, primero los pobres; o que, por el bien de México, apoyo a los jóvenes; o que, por el bien de México, más apoyos a campesinos, ¿quién se podría oponer a ello?, ¿absolutamente nadie!, el detalle es el uso clientelar que se le da a esos programas.

El partido en el poder llegó a la silla presidencial en 2018 con los principios de no mentir; no robar; y no traicionar. Han mentido; han robado; y han traicionado al pueblo mexicano. Llevan dos años en el gobierno y dichos principios siguen siendo premisas que no pasan de la retórica y mucho menos se traducen en beneficios para los millones de personas que depositaron su confianza en AMLO y sus aliados. Este desencanto es evidente en prácticamente todo el territorio nacional, por ejemplo, en el municipio de La Paz, Estado de México, del cual soy originario, hoy por hoy, la presidenta municipal morenista Olga Medina es la edil de menor confianza entre los cien municipios más poblados del país y también es la peor evaluada de la entidad con una aprobación del 18.9%.

Quizá lo único en que no se han equivocado, es que no somos iguales. Mientras en el PRI se tenía rumbo y organización; ahora se gobierna al capricho del presidente y ni siquiera hay orden en su casa. Muy rápido han dejado ver en donde están los vulgares ambiciosos del poder, con la pelea por su dirigencia; muy rápido han dejado ver en donde están quienes solapan la corrupción y el nepotismo, con la inmunidad que tienen impresentables como Manuel Bartlett Díaz o el monopolio de poder concentrado en la familia Sandoval; muy rápido han dejado ver en donde están los que no saben honrar su palabra, al poner a consulta temas que ellos presentaron como compromisos de campaña.

Han llegado al absurdo de disfrazar una anticipada campaña electoral con mecanismos de democracia participativa. Ejemplos hay varios, pero me refiero a dos casos muy concretos que saltan a la vista de todos y que en verdad resultan bastante difícil de creer por ser de un cinismo nunca visto, como es la rifa del avión presidencial y la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes de México.

El caso del avión es muy curioso, la grado de parecer una broma que ni al más maquiavélico se le habría ocurrido. En primer lugar, en campaña AMLO se cansó de decir que vendería el avión, evidentemente no lo vendió, no solo eso, tan solo en 2019, para el mantenimiento y operación de la aeronave se contemplaron 45 millones de pesos. Además, en la rifa del avión no se rifó el avión, sino que en el Sorteo Especial 235 se rifó el equivalente al avión presidencial dividido en 100 premios de 20 millones de pesos y hasta el fin de semana se habían obtenido ingresos por dos mil 89.5 millones de pesos producto de la venta de cuatro millones 179 mil cachitos, de los seis millones puestos a la venta.

Es decir, no se acabaron los boletos y eso que funcionarios y legisladores de la 4T compraron por consigna sus cachitos; hasta se llegaron a registrar casos tan aberrantes como ver que el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) donó a la Secretaría de Salud de Sinaloa 38 mil 887 boletos del sorteo del avión presidencial. ¿No había sido mejor donar recursos directamente al cuidado de la salud? Así de falso es ese sorteo. Le mintieron a México. Con todo y las auto compras de boletos por parte del gobierno de la 4T, apenas se vendieron el 69% de los cachitos.

El caso del enjuiciamiento a expresidentes, desde finales de agosto del presente año, morena y sus aliados iniciaron su campaña electoral en las plazas públicas, calles y principales avenidas. Lo anterior, luego de que el diputado federal con licencia Alfonso Ramírez Cuéllar, como líder nacional de morena anunció que buscarían recolectar 2 millones de firmas necesarias para solicitar una consulta popular en la que se solicite enjuiciar a los expresidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

Se dice que se trata de un reclamo social, pero la verdad es que la campaña mediática de desacreditación nos hace preguntar ¿por qué poner a consulta la aplicación de la norma? En todo caso, si existen los elementos probatorios que acrediten la existencia de hechos delictivos, se tienen que investigar y esclarecer, independientemente de si existe o no una consulta popular. Pero claro, eso no vende electoralmente como el escarnio público que ha caracterizado a este gobierno. Cuando decimos que la llamada consulta popular para encarcelar a expresidentes es todo, menos jurídicamente viable, lo decimos con la ley del lado de la razón y no desde percepciones sesgadas por una filiación partidaria.

En estas fiestas patrias, desde luego que se debe enaltecer la grandeza de nuestra historia y el orgullo de ser mexicanos, pero también se debe aprovechar el espacio para la reflexión objetiva y franca. En el caso del gobierno de México, vemos con preocupación que hasta el momento el gran proyecto de nación que nos prometieron ha quedado en una falsa esperanza que cada vez más se aleja del fortalecimiento democrático por el que tanto hemos luchado (incluyendo a quienes hoy gobiernan) y cada vez se acerca más a lo que parece una dictadura intolerante a los contrapesos y a la crítica.

Raymundo Moreno Ibáñez

Raymundo Moreno Ibáñez

Raymundo Moreno Ibáñez es Licenciado en Contaduría Pública y cuenta con diversos Diplomados en materia de Finanzas. Su trayectoria profesional se ha enfocado en el servicio público. Es militante del PRI y dirigente agrario en el municipio La Paz, Estado de México, donde realiza diversas gestiones en beneficio de la economía de las familias mexiquenses. Asimismo, fue diputado federal suplente en la LXIII Legislatura y es un referente político en la zona oriente de la entidad.