Por Danner González
@dannerglez

El 19 de febrero conmemoramos el Día del Ejército Mexicano, institución honorable cuya labor resulta fundamental para la paz, estabilidad y desarrollo nacional. Nuestras fuerzas armadas brindan seguridad a través de las múltiples acciones que realizan en tierra, mar y aire, siempre con la convicción del cumplimiento de su deber, incluso si ello representa riegos a su salud, a su integridad y hasta a su vida.

El actual Ejército Mexicano tiene su origen en el XXII Congreso Constitucional Libre, Independiente y Soberano del Estado de Coahuila, donde el 19 de febrero de 1913 se desconoció el régimen del usurpador Victoriano Huerta y se facultó a Venustiano Carranza –Gobernador de la entidad–, para crear una fuerza armada con el objeto de restablecer el orden constitucional. El 26 de marzo del mismo año se proclamó el Plan de Guadalupe, documento donde se le dio el nombre de “Ejército Constitucionalista”, y posteriormente, con la promulgación de la Constitución de 1917 se adoptaron los nombres de “Ejército Nacional Federal y Permanente”, para luego pasar a “Ejército Mexicano”. Sobre la celebración, fue mediante decreto presidencial del 22 de marzo de 1950 cuando se declaró como el “Día del Ejército” el 19 de febrero de cada año.

El 108 aniversario de nuestro Ejército constituye el espacio idóneo para enaltecer el patriotismo y orgullo de ser mexicanos. De allí la importancia de expresar nuestro reconocimiento a las mujeres y hombres que le dan vida a una de las instituciones con mayor legitimidad. De acuerdo con la edición 2020 de Ranking Confianza en Instituciones de México, realizado por MITOFSKY, el 80% de los mexicanos tiene confianza alta en el Ejército, siendo la institución mejor calificada. Nuestro Ejército inspira admiración, gratitud y respeto.

En esta institución se encuentra parte esencial de nuestro pasado, la estabilidad de nuestro presente y la fortaleza para avanzar hacia un mejor estado de cosas en el futuro. El valor, disciplina, honestidad, compromiso y lealtad inherente a cada una de sus acciones representan un faro que guía el engrandecimiento de México. Por eso celebro que en este gobierno se le haya reivindicado. Con la creación de la Guardia Nacional se dio un cambio radical en materia de seguridad pública. La reingeniería legal e institucional aprobada con abrumadora mayoría en el Congreso de la Unión dotó de herramientas al Estado y al mismo tiempo otorgó certeza jurídica a las fuerzas armadas que de manera encomiable coadyuvan a combatir la violencia e inseguridad.

La diferencia del trato que ha recibido el Ejército en el pasado y el que se le da hoy es notable. Con Felipe Calderón las fuerzas armadas fueron utilizadas para una guerra contra el narcotráfico desarticulada, costosa y mortal que derivó en baños de sangre; con Peña Nieto se pretendió constitucionalizar de manera irregular la presencia del Ejército en las calles con la Ley de Seguridad Interior, cuestionada por diversos colectivos y defensores de los derechos humanos, e invalidada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y después abrogada por la LXIV Legislatura que inició en septiembre de 2018.

Con Andrés Manuel López Obrador, en cambio, se le respeta: en el quinto transitorio del Decreto por el que se crea la Guardia Nacional –publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de marzo de 2019–, se estableció expresamente que en los cinco años siguientes, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el Presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria –lo que se traduce en una certeza mucho tiempo esperada–.

En sus 108 años de existencia, el Ejército Mexicano se ha mantenido como una institución respetable y confiable. No es fortuito, sino producto del extraordinario cumplimiento de sus atribuciones constitucionales, así como a su invaluable apoyo y auxilio a las familias mexicanas en los momentos más críticos, como los terremotos de septiembre de 1985 y 2017; o bien el huracán Katrina en 2005 o el huracán Delta en 2020. Sin importar el riesgo ni la adversidad, siempre podemos contar con nuestro Ejército, ese pueblo uniformado que ha sido capaz de evolucionar sin perder su esencia.

Danner González

Danner González

Especialista en comunicación y marketing político. Ha realizado estudios de Derecho en la Universidad Veracruzana; de Literatura en la UNAM; de Historia Económica de México con el Banco de México y el ITAM, y de Estrategia y Comunicación Político-Electoral con la Universidad de Georgetown, The Government Affairs Institute. Máster en Comunicación y Marketing Político con la Universidad de Alcalá y el Centro de Estudios en Comunicación Política de Madrid, España, además del Diplomado en Seguridad y Defensa Nacional con el Colegio de Defensa de la SEDENA y el Senado de la República. Ha sido Diputado Federal a la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, Vicecoordinador de su Grupo Parlamentario y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Entre 2009 y 2010 fue becario de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores en Córdoba, España. Sus ensayos, artículos y relatos, han sido publicados en revistas y periódicos nacionales e internacionales. Es Presidente fundador de Tempo, Política Constante.