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Por Salvador López Santiago

@sls1103

Este jueves 7 de septiembre de 2023 comenzó el Proceso Electoral Federal 2023-2024 y como ocurre después de este acto protocolario, es común leer y escuchar en distintos espacios que estamos ante la elección la elección más compleja e importante de la historia del México contemporáneo y aunque pudiera parecer una afirmación vacía, lo cierto es que es una realidad inminente. Así como la elección de 2000 o la de 2018 fueron la más importante en su momento, la elección del próximo año también lo es, porque la sociedad es dinámica y, en consecuencia, la renovación de los espacios de representación popular permanentemente incorpora nuevas variables a los escenarios que se enfrentan.

En los procesos electorales son múltiples los puntos que dan la percepción de que siempre es lo mismo, pero no es así, ya sea en los procedimientos y que decir en las coyunturas. Por ejemplo, en 2018 el PRI estaba en la presidencia con posibilidades mínimas de mantenerse y no solamente perdió, sino que comenzó que tuvo una tarde catastrófica; ahora morena llega como el mayor porcentaje de preferencia para dar continuidad a su proyecto y quizá la prueba más difícil será mantener la unidad entre sus militantes y simpatizantes.

En términos numéricos, estamos ante la elección más grande porque de acuerdo con cifras del INE, se renovarán más de 20 mil cargos de elección popular: a nivel federal la presidencia de la República, 500 diputaciones y 128 senadurías; a nivel local 8 gubernaturas, 1 jefatura de gobierno, 16 alcaldías de la Ciudad de México, 1,098 diputaciones locales, 18,080 cargos municipales y 431 cargos locales adicionales. Otro aspecto que pone de manifiesto la complejidad de la elección concurrente es que en 31 de las 32 entidades se va a renovar a los integrantes de sus respectivos congresos (en Coahuila se renovó el pasado 4 de junio) y en 30 a los miembros de los ayuntamientos (en todas menos en Durango y Veracruz).

Para ello se van a imprimir más de 500 millones de boletas y se van a instalar más de 170 mil casillas electorales donde se va a recibir el voto de más de 98 millones de electores. Además, se tiene proyectado capacitar a más de un millón y medio de mujeres y hombres que tendrán la importante tarea de recibir, registrar y contar los votos de sus vecinos, dato importante porque además de representar un mecanismo de certeza en los procesos electorales, da muestra de la legitimidad que tiene el modelo electoral mexicano porque las y los ciudadanos que participan lo hacen con una convicción democrática.

Desde luego que existen numerosos retos, pero en mi opinión, uno de los primeros que tendríamos que abordar es el correspondiente a generar interés en participar en los procesos electorales porque es una realidad que las personas que de una u otra forma nos dedicamos a temas de democracia, elecciones y política estamos pendientes y enterados de lo que ocurre, pero no es menor el porcentaje de personas que ni sabe ni tiene la intención de enterarse, ya sea por desencanto, por apatía, por desinformación o por la razón que digan, pero al final no se involucran.

Así que este breve artículo, busca despertar la curiosidad del electorado para que al final del día, se pueda emitir un voto libre, razonado e informado. A manera de provocación, la elección de 2024 de entrada tendrá elementos inéditos como el hecho de que por primera vez habrá dos mujeres como candidatas a la presidencia de la República y al menos bajo las circunstancias actuales, todo indica que en 2024 México tendrá a la primera mujer como titular del poder Ejecutivo Federal.

Salvador López Santiago

Es Licenciado en Derecho por la UNAM, Maestro en Ciencia Política por la UPAEP, Maestro en Derecho Electoral por la EJE del TEPJF y cuenta con estudios de posgrado en Derecho Parlamentario en la UAEMéx. Fue Consejero Electoral Distrital en el Instituto Federal Electoral (IFE) y en el Instituto Nacional Electoral (INE) durante los Procesos Electorales Federales 2011-2012 y 2014-2015, respectivamente. Asimismo, se ha desempeñado como asesor legislativo en el Senado de la República en la LXII, LXIII, la LXIV y la LXV Legislatura. Desde enero de 2020 es director editorial en Tempo, Política Constante.