Por Karla Leticia Doig Alvear González

@karladealvear

 

“La mujer que se estima a sí misma más por las cualidades de su alma
o de su espíritu, que por su belleza, es superior a su sexo.”

Nicolas de Chamfort

 

A lo largo de la historia, las mujeres hemos tenido que pasar por una desigualdad que nos ha encasillado en ciertas funciones, y a la vez, privado de otras, además de despojarnos de toda opinión y punto de vista válido. Además que en las últimas décadas, la misma sociedad ha impuesto modas que han ocasionado que se haga un mayor énfasis en nuestra belleza exterior, en lugar de trabajar y resaltar la interior.

Hago referencia a lo anterior, para que se entienda la importancia del empoderamiento desde nuestro interior, ya que la desigualdad histórica y la sociedad en la que vivimos actualmente nos han hecho creer que importa más el físico, dejando de lado las cualidades que cada una de nosotras posee, algo que muchas veces no somos capaces de admirar.

La mujer es bella por esencia; sin embargo, la sociedad ha establecido (y dado una suma importancia) a ciertos cánones de belleza y vestimenta (modas), controles que han puesto en segundo plano las cualidades, habilidades y virtudes que cada una posee al interior.

Es por ello que es importante darnos cuenta de lo que significa ser mujer. La creatividad, la intuición, la pasión, la sutileza y la misericordia envestidas de una gran fortaleza interior, sin que ninguna opinión externa, ni concepto social, nos impida lograr nuestro desarrollo y crecimiento espiritual. Esto quiere decir que hay algo maravilloso oculto en nosotras, y cuando nos damos cuenta de ello, algo despierta y nos empodera desde el interior de nuestra alma.

El concepto de empoderamiento surge por primera vez a mediados de la década de 1980 por DAWN, una red de grupos de mujeres investigadoras, para referirse al “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”

Adicional a este concepto, me gustaría hacer énfasis en el tema “interior”, ampliando el significado del concepto anterior para no sólo observar lo relacionado con cosas exteriores, (niveles socioculturales, económicos y cosas materiales como autos, ropa, viajes, joyas, etc.), ya que el poder se ha definido por cuánto dinero ganas y como progresas en tu profesión.

Sin embargo, el empoderamiento del que yo les estoy hablando es ese que proviene del espíritu, de nuestro interior, ese que se cultiva con paciencia lentamente a base de nuestra autenticidad, amor y ese misterio sorpresivo al cual le llamamos vida.

A continuación, hago referencia a un listado puntos para poder llegar a ese empoderamiento interno.

  • Abre tu corazón

Cuando abrimos nuestro corazón, podemos brillar con esa luz propia, ya que tomamos las riendas y el control de nuestra vida y destino con una seguridad que proviene desde nuestro interior; y cuando desencadenamos ese poder y se acepta esa verdad tan grande, nadie podrá herirnos y tampoco necesitaremos de alguien para estar completas.

Aprende a caminar recurriendo a esa misma fuerza de voluntad que emana del amor propio, y utilízalo para todas tus actividades. No sólo te sentirás mejor, sino que también estarás creando una obra de arte hermosa, que es tu vida, ya que no hay nada más que trascienda que lo que se hace con amor y dedicación; y que mejor que el propio.

A veces ocurren situaciones que nos pueden llegar a opacar un poco, pero pase lo que pase, no dejes que la chispa de tu corazón se apague; se implacable, tu luz divina tiene que brillar siempre. Adicionalmente, es importante saber que este proceso requiere saber lo valioso que somos, además de tener compasión, amor y respeto por nosotras mismas.

De primera mano he podido sentir y observar que, cuando confiamos en Dios con todo nuestro corazón, no hay reto que no se pueda alcanzar; y que, al momento de acontecer un problema, la solución radica en tener un corazón puro cuyo amor enderezará las sendas de nuestro camino.

  • Quiérete y comprométete contigo misma

Después de abrir nuestro corazón, es necesario apreciarnos por nuestra esencia y por lo que somos, para así llegar a comprometernos con nosotras mismas desde nuestro interior y desarrollar nuestro potencial. Cuando logramos lo anterior, podremos llegar a ser la mejor versión de nosotras mismas; siempre y cuando la base de esto sea el compromiso y el amor propio.

Somos grandes y somos mujeres comprometidas con nosotras mismas.

  • Conciencia

Este tema me parece particularmente profundo, ya que “la conciencia” es esa voz en tu mente que te dice que es “bueno” y “malo”. Cuando esta aparece, es necesario detenernos un poco, pensar y meditar sobre la decisión que estamos a punto de tomar, ya que, si realizamos acciones que van en contra de lo que somos, estamos debilitando a esa voz y a nuestra alma. Esto a su vez puede causar depresión y tristeza, ya que, si atentamos con lo más importante (que somos nosotros), ¿qué más nos queda?

Esto me remota y recuerda a los tiempos de Jesucristo cuando dijo “Padre Perdónalos, porque no saben lo que hacen…”, ya que Él conocía el nulo nivel de conciencia que tenían los que no creyeron en él y que estos no reflexionaban sobre sus actos; por eso es importante conocernos a nosotras mismas para expandir esa conciencia y no errar “inconscientemente”, ya que esto puede llegar a dañar a nosotras mismas y a los demás.

Adicionalmente, de manera consciente podemos tomar decisiones que nos lleven a una felicidad más auténtica, y esto lo lograremos al escuchar más a nuestra voz interior, que es un reflejo de lo que en verdad somos, sin que ninguna otra influencia externa la quiera opacar y manipular.

Al tener conciencia, la visión se amplía a través de un proceso espiritual gobernado por esa intuición que tanto nos caracteriza, y esto también aplica cuando somos capaces de realizar solamente lo que Dios tiene preparado para ti, ya que su plan es mucho más grande de lo que nuestra mente puede entender en su momento.

  • Elige tu camino

Esto quiere decir trazar metas y establecer objetivos. Las cosas y los cambios no sucederán por sí solos, necesitamos un mecanismo que los haga funcionar; asimismo, estos pasos deben estar alineados con nuestras creencias y valores.

Cuantas veces tratamos de luchar por algo que no nos corresponde, realizando acciones ajenas a nuestros valores y creencias. Para todo existe el camino adecuado, el cual va alineado con nuestra divinidad, y es por ello que debemos de estar concentradas en nosotras mismas, y no en los demás, ya que nuestra autenticidad nos llevará a desarrollar nuestro potencial; y, por ende, a cumplir nuestras metas y objetivos.

No esperes a que la vida te obligue a hacer lo que quieres (o a nunca hacerlo), actúa sin que te importe el qué dirán los demás, ya que tú eres la única dueña de tu vida, la más grande obra de arte donde eres la protagonista.

  • Voluntad y fortaleza

Einstein alguna vez dijo que hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad; y para encontrarla, es necesario buscar dentro de ti, ya que es ahí de donde obtendrás el verdadero combustible: el amor propio.

Esta voluntad y fortaleza tiene que ser invencible, con base en lo anterior, ya que destruyen en a cualquier otro enemigo que venga con malas intenciones, y esta debe de ser respaldada por la de Dios, ya que es Él el que concede a cada una de nosotras todos los deseos correctos de nuestro corazón.

La mayoría de las enfermedades son provocadas por emociones negativas como el odio, el resentimiento, el estrés, el miedo y la crítica, ya que el estado natural del ser humano es ser feliz. Sin embargo, nosotras las mujeres tenemos una divinidad de amor que debemos de conocer para saber aplicarla y así, librarnos de toda influencia tóxica que nos ataca.

Tu poder no surge por el hecho de que no te puedas resistir a ciertas cosas de la vida, si no por aceptar y enfrentar los desafíos con calma y serenidad a través de esa voluntad y fortaleza que radica en nuestro interior, las cuales están basadas en el amor.

Conclusión:

Como mujeres cada una de nosotras somos únicas e irremplazables, es por ello que debemos de inspirar y basar nuestros actos en la belleza que llevamos por dentro y no por fuera.

Los tiempos podrán cambiar, “cada día es un día distinto”, dice un dicho la vida es como un rio. No puedes tocar la misma agua dos veces, porque la corriente que ya paso no volverá a pasar, pero hay algo que no cambia al pasar los años, que es la esencia misma, la raíz, el espíritu mismo, ese que prevalece en el alma.

Karla Leticia Doig Alvear González

Karla Leticia Doig Alvear González

Karla Leticia Doig Alvear González, nació en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, el 9 de enero de 1989. Es Licenciada en Derecho por la Escuela Libre de Derecho de Sinaloa, durante su formación universitaria destacó en debates políticos al argumentar en contra de la Eutanasia y el Aborto; además de ser parte del Comité Estudiantil, entre otras actividades. De manera simultánea, estudió la carrera de Nutrición. Al terminar sus estudios de licenciatura, emigró a la Ciudad de México, con la finalidad de encontrar mejores oportunidades laborales. Se ha desarrollado en la Administración Pública Federal, específicamente en la Secretaría de la Función Pública, después en la Secretaría del Bienestar, el Registro Agrario Nacional, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, en ese lapso estudió la maestría en políticas públicas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Se ha interesado en los temas de género, por lo que comenzó a escribir sobre la indignación que le produce la desigualdad que hay entre ambos géneros. Asimismo, se ha especializado en feminismo y le gusta participar en cualquier tema que empodere a la mujer de hoy en día, para ser lo que realmente es y no lo que los estereotipos de género dicten, si no en que prevalezca su identidad y esencia misma. Actualmente trabaja en la Secretaría de Gobernación, en el gobierno del Lic. Andrés Manuel López Obrador, a la cual ingresó en septiembre de 2019 en temas de presupuesto de la misma dependencia.

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