Por Danner González

@dannerglez

 

Diario de la psicosis IV o apología del catastrofismo

27 de abril de 2009

Death, stay thy phantoms!

-Allen Ginsberg, Kaddish.

Dios existe, es el protagonista de Halo y le llaman Jefe Maestro. Contrario a lo que dice Brenda Ríos, de que hay que ir a escribir decamerones, yo apenas he podido escribir muy temprano unas líneas y leído algunas páginas de Ginsberg. He pasado en cambio muchas horas este día jugando Halo. Lo compré hace tiempo y lo instalé pero apenas anoche comencé a jugarlo. El Jefe Maestro es la esperanza de los marines que le acompañan, su único punto de apoyo cierto, casi diría que los marines lo siguen con fe ciega.

La fe mueve montañas, dice el evangelio, pero por desgracia no cura influenzas. Y si lo hiciera, ¿a quién habríamos de recurrir precisamente ahora? ¿Al dios del Viejo Testamento que solía valerse de pandemias como esta para castigar por igual a judíos y a gentiles? Yo en particular me siento como en un texto hebreo traducido por Nácar y Colunga (que no Fernando) con un ángel de la muerte sobrevolando las casas y matando primogénitos egipcios o soldados asirios. Por si fuera poco hoy tembló en la ciudad (casi 6 grados en la escala de Richter) y el cuadro posapocalíptico no se hizo esperar; las filas interminables de gente con cubrebocas blancos y azules afuera de la PGR, del SAT, de Torre Caballito.

El mundo se va a acabar, dijo alguna secretaria mientras protección civil nos mandaba al parque de San Fernando, muy cerquita del panteón, como por si alguien quería ir apartando sitio. Me acordé entonces de un bello son veracruzano, “el mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar, si un día me has de querer te debes apresurar…” Y entonces pregunto, si el mundo se va a acabar, ¿a quién irán entonces los fieles capitalinos en necesidad si San Juditas no abrirá mañana, en su día, su templo (que es más bien el templo del pobre san Hipolito al que ya nadie pela), o si en la Basílica de puertas cerradas la virgen parece decirle a sus fieles: no me busques, no estoy aquí yo que soy tu madre, o bueno si estoy pero por si las dudas mejor no te me acerques sino con las medidas de sanidad que el caso amerita.

Por lo demás, somos un pueblo instruido en el catastrofismo por antonomasia, acólitos de las causas perdidas, afirmamos que no seremos campeones del mundo en fútbol jamás, le vamos al América aunque lleve temporadas sin calificar, gritamos que viva Zapata manque pierda, pedimos que se cuente voto por voto y casilla por casilla a sabiendas de que el pedimento no será atendido, conocemos mejor que Carla Estrada los argumentos de las telenovelas del 2 y las seguimos viendo, y lo que es peor, nos indignamos con lo que hacen en ellas los malos.

El alarmismo es lo nuestro. Ahora mismo hay ya correos circulando para decirnos que todo esto de la influenza es un distractor gubernamental como en su tiempo lo fue el chupacabras, pero sabemos de antemano que pese a las muertes sobreviviremos a esto como en su tiempo sobrevivimos al chupacabras, a San Juanico, a Lobohombo y al News Divine. Entonces Borges: el hombre es un muerto que olvida que conversa con muertos. En un futuro no lejano habrá camisetas que digan “yo sobreviví a la influenza”. Somos catastrofistas y además nos gusta el autoflagelo. Seguramente también muchos años después seguirán algunos cuestionando dos temas de insospechada resonancia para México, o como dice la canción, de lo que pudo haber sido y no fue: ¿Era la influenza un ardid de las farmacéuticas? Y ¿Por qué Mejía Barón no metió a Hugo Sánchez contra Bulgaria en el 94?

 

Diario de la psicosis V

28 de abril de 2009

Que la catástrofe económica se avecina aparejada a la epidemia es algo que se sabe. Los restaurantes solo venden comida para llevar, los bares ya no abren, los maestros no dan clases, los vuelos a Canada se suspenden… Y entonces me pregunto, ¿y el sexo? ¿Estarán teniendo relaciones sexuales los capitalinos con la frecuencia de antes? Valdría la pena levantar una encuesta al respecto, la numeralia siempre ilustra. Ya nos han dicho los empresarios que se perderán muchos empleos, ya ha declarado Lujambio que no se perderá el ciclo escolar, hemos visto incluso caer a la bolsa, pero ¿estarán disminuyendo los niveles de morbo mientas aumentan los de morbilidad? Sería lamentabilísimo. Me parece que la presencia de la muerte estimula aún más el deseo erótico. Eros y Tánatos, matrimonio perfecto, indisoluble. Dejaré ahí la reflexión por hoy, disculpen las molestias que las actividades propias de sus sexos les ocasionen. Salud, que buena falta hace.

 

Diario de la psicosis VI

29 de abril de 2009

Diana me llama desde Córdoba a las tres de la mañana para contarme un chiste malísimo sobre el DF, el temblor y la influenza. Alejandra me pregunta si lo de la influenza es en serio o se trata de un rollo político. Alonso habla de un complot mundial para la dominación y/o la recuperación económica. Calderón trastabilla en su mensaje a la nación y dice que se han detectado casos de “influencia”. No hay más que agregar, por hoy es suficiente. Ya me deprimí, mejor voy a jugar Halo.

Danner González

Danner González

Especialista en comunicación y marketing político. Ha realizado estudios de Derecho en la Universidad Veracruzana; de Literatura en la UNAM; de Historia Económica de México con el Banco de México y el ITAM, y de Estrategia y Comunicación Político-Electoral con la Universidad de Georgetown, The Government Affairs Institute. Ha sido Diputado Federal a la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, Vicecoordinador de su Grupo Parlamentario y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Entre 2009 y 2010 fue becario de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores en Córdoba, España. Sus ensayos, artículos y relatos, han sido publicados en revistas y periódicos nacionales e internacionales. Es Presidente fundador de Tempo, Política Constante.