Por Jacaranda Guillén Ayala
@jackyga3

En octubre de 2021, Angela Merkel finalizará su mandato al frente del Gobierno alemán. Hasta el momento no está claro quién será el candidato a reemplazarla. Su liderazgo pragmático ha sido valorado por mantener estabilidad y cierta continuidad en el proyecto alemán y en el europeo. Desde la crisis migratoria y de refugiados hasta la actual pandemia, el manejo de las crisis internas y regionales le han valido una trascendencia incuestionable. Sin embargo, los casi 16 años de gobierno dejan desafíos pendientes que, sin duda, impactarán su legado.

Merkel ha sido la única mujer en ocupar la Cancillería alemana y, por ende, la primera en gobernar el país desde la reunificación (1989-1990). Sus primeros pasos en la política se remontan a la caída del muro de Berlín y a la gestión de su mentor, y entonces líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Helmut Kohl, quien alcanzó la unión de las dos alemanias. La Canciller ha liderado cuatro mandatos en coalición desde que asumió el poder en noviembre de 2005. En el centro de estas coaliciones ha estado la alianza entre la CDU y la Unión Social Cristiana de Baviera que ha gobernado durante tres períodos con el rival histórico, el Partido Socialdemócrata, y tan sólo uno (2009-2013) con los liberales. Desde su llegada, Merkel ha experimentado diversas crisis políticas y otras al interior de su partido, pero ha sido capaz de flanquear los desacuerdos, de tejer alianzas y de mantener el orden en sus filas.

Desde la reunificación, Alemania ha vivido una época dorada por su estabilidad y prosperidad. El país es la cuarta potencia económica, la quinta en términos del Producto Interno Bruto (PIB), la mayor economía de Europa y la locomotora de la Unión Europea. Con Merkel, el PIB se mantuvo en aumento hasta la llegada del coronavirus. En 2006, el crecimiento de un 3,8% posibilitó el segundo milagro económico alemán. Enseguida, la crisis financiera y económica de 2008 contrajo el PIB en -5,7%, hasta recuperarse en 2010 con un 4,2%. Actualmente, en el tercer trimestre de 2020, el PIB alemán creció 8,2%, luego de una caída en julio del 10,1%, lo que significa que la recesión podría ser menos fuerte de la prevista.

No obstante, la era Merkel no ha podido disolver las sombras y diferencias que todavía persisten entre el este y el oeste del país. Los mayores contrastes están presentes en el desarrollo y crecimiento del PIB, el salario y el consumo, la pobreza, el desempleo, la educación, las creencias, la religión y las preferencias políticas. Diferencias que evidencían la desigualdad que prevalece entre ambas regiones, cuyas economías no acaban de homologarse y en donde la reunificación no ha satisfecho a los ciudadanos por igual.

En 2018, Merkel anunció que no contendería por la reelección y dejó la presidencia de su partido, el que lideró por más de 18 años. Para sucederla eligió a Annegret Kramp-Karrenbauer, la actual Ministra de Defensa, quien consciente de no contar con el respaldo de la CDU, renunció a principios de 2020. Desde entonces, los democristianos permanecen en una crisis- cuyo clímax se presentó en la derrota en las elecciones regionales en Turingia- y que no concluirá hasta que no se elija al nuevo sucesor. El congreso extraordinario estaba previsto a celebrarse en abril y luego se aplazó para el próximo 4 de diciembre. Sin embargo, ambas fechas han sido postergadas a causa de la pandemia y se espera que la reunión se lleve a cabo a principios de 2021.

En esta carrera política, tres son los candidatos: Friedrich Merz, Armin Laschet y Norbert Roettgen, todos ellos con una formación marcada por el ex canciller Kohl. Merz, el rival histórico de Merkel, representa al ala más derechista del partido, es el más proactivo y promete recuperar los votantes que se han sumado a la ultraderecha. Laschet, que mantiene la mejor relación con la Canciller, domina el ala centrista, particularmente en el tema migratorio. Roettgen es experto en cuestiones internacionales. A pesar de que Merz y Laschet se sitúan como favoritos, los sondeos nacionales indican que ninguno de los tres aún genera unanimidad. Por ahora lo único claro es la renovación de la CDU, la relación del próximo candidato con la Canciller -al menos hasta que esta concluya su mandato- y con los socios de la coalición, particularmente los socialdemócratas.

Ante este escenario, está presente el auge de la extrema derecha, encabezada por el partido Alternativa para Alemania que se consolidó como la oposición en el Bundestag, luego de las elecciones de septiembre de 2017. Un partido que ha encontrado sus mayores bases electorales en el este del país, y cuya fuerza ha crecido frente al desprestigio y resentimiento hacia los políticos tradicionales. No menos importante es el ascenso de otros partidos, como Los Verdes y el Die Linke que también alcanzaron escaños en el Parlamento.

Por otro lado, Merkel ha desempeñado un papel protagónico y garante del proyecto europeo. Ya sea como Estado fundador del bloque o por su privilegiada posición económica que ha mantenido desde la reunificación, Alemania es el país más poderoso e influyente de la Unión Europea. Y a pesar de las divergencias al momento de abordar las crisis -la más ardua ha sido el aspecto migratorio y de refugiados-, el enfoque de la Canciller respecto a una política común, le ha impreso continuidad al bloque.

Entre las asignaturas pendientes, algunos de los desafíos que enfrenta Alemania y la Unión Europea ante el fin de la era Merkel son: Estados Unidos, el Brexit, Rusia, Turquía y China, a la par de la economía, la extrema derecha, la política migratoria, el cambio climático, el tema energético y, por supuesto, las consecuencias de la COVID-19. El cambio del Canciller alemán no será fácil en ninguno de los dos escenarios. Por el liderazgo y status quo que Alemania ha impreso al interior del bloque, lo que suceda en este país impactará en el ámbito europeo.

Jacaranda Guillén Ayala

Jacaranda Guillén Ayala

Es Licenciada en Relaciones Internacionales y Maestra en Estudios México-Estados Unidos, ambos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde 2010, es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI). Ha participado en programas de investigación sobre gobernanza internacional y desarrollo sostenible como el Instituto Alemán para el Desarrollo (DIE), y cuenta con estudios sobre la relación bilateral México–Estados Unidos en la Universidad de California en San Diego. Adicionalmente ha colaborado en medios de comunicación como El Financiero, Capital 21, México al día, entre otros. También ha publicado en distintos medios como FAL Latinoamérica, la BBC y otros. Se ha desempeñado como asesora parlamentaria en asuntos internacionales en la Consultoría Jurídica del Senado de la República. Actualmente es investigadora del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República.